


Walter Hernández hizo historia en el Turismo Carretera, fue campeón en 1993 y protagonizó una de las decisiones más recordadas de su carrera cuando decidió no competir en circuitos que consideraba inseguros. Años después, dejó las pistas en segundo plano y encontró una nueva pasión en el campo: la producción de papas.
Nacido en Comandante Nicanor Otamendi, Walter Hernández comenzó su carrera deportiva desde muy joven y llegó al Turismo Carretera en 1992. Apenas un año después, con 28 años, alcanzó la gloria al consagrarse campeón de la categoría al volante de un Ford Falcon del equipo Trepat Competición. En su paso por el TC consiguió seis victorias y disputó 99 carreras.
Pero su trayectoria tuvo un punto de quiebre en 1994, después del trágico accidente de Osvaldo Morresi. Hernández decidió no continuar participando en competencias que se desarrollaran en rutas o circuitos semipermanentes porque consideraba que no estaban dadas las condiciones de seguridad necesarias.
La postura le valió una sanción de la ACTC y terminó alejándolo temporalmente del Turismo Carretera. Sin embargo, su vínculo con el automovilismo continuó. Luego compitió en el TC 2000 para equipos oficiales de Volkswagen y Ford y fue subcampeón de la categoría en 1997, 2001 y 2003. Más adelante también siguió relacionado con el deporte como director deportivo y acompañando a jóvenes pilotos.
Con el paso de los años, Hernández también construyó una nueva vida lejos de los autódromos. Junto con su actividad agropecuaria, se volcó especialmente a la producción de papa en la zona de Otamendi.
Su empresa, El Parque Papas S.R.L., trabaja con distintos destinos para el cultivo y también incorporó prácticas vinculadas a la agricultura regenerativa. Así, el campeón que alguna vez vivió entre motores, boxes y banderas a cuadros encontró otra forma de desarrollar su pasión y su trabajo.
Hoy, Walter Hernández continúa ligado al automovilismo, pero su presente tiene otro escenario. Cambió el ruido de los motores por el trabajo de la tierra y las pistas por los campos de Otamendi.
Una historia que muestra cómo, después de una carrera marcada por triunfos y decisiones que dejaron huella, también es posible reinventarse y comenzar una nueva etapa.